 |
|

|
| |

CLUB de VUELO de ULTRALIGEROS
Carretera de Castejón Km 1,200 Izda
Teléfono: 667 61 51 61
50.830 - VILLANUEVA de GÁLLEGO
(ZARAGOZA)
| |
HISTORIA AÉREA
|
El
primer vuelo (Enrique Rodriguez).
La aviación es intemporal.
Nadie puede fijar una
fecha inicial.
Nadie puede atribuirse
el conocimiento de sus orígenes.
* * * * * * * * * * * * * *
En algún tiempo remoto,
un homínido sentado a la entrada de su caverna observa ensimismado el vuelo
de un ave. El profundo silencio interior junto a una prolongada
concentración visual le hace mimetizarse con el objeto
observado
y sin darse cuenta surge de su subconsciente una inédita experiencia visual,
en la cual, él se ve asimismo volando mientras que la tierra adquiere nuevas
perspectivas al ser observada a vista de pájaro; montañas, prados, ríos,
bosques, manadas de diversos animales etc. pasan rápidamente ante sí.
Seguidamente y a gran velocidad traspasa las nubes y ve cómo un bello
planeta que el “sabe” que es su mundo se va empequeñeciendo mientras le
rodea una inmensa y protectora oscuridad cuajada de miríadas de estrellas.
En medio de esta serena calma y con todos los sentidos plenamente despierto,
observa arrobado una lechosa e intensísima luz central, la del cuasar
galáctico, captado toda su atención y sobre la que se siente
irremisiblemente atraído hasta experimentar una fusión total. Su consciencia
expandida le hace sentirse como una simple mota de polvo en medio del
universo y al mismo tiempo él es el universo mismo.
Cuando retornó a su
realidad corpórea y asimiló la experiencia vívidamente vivida de éste su
primer vuelo, supo que ya nada sería igual.
A los que le quisieron
oír les dijo. “Toda cosa viviente está constituida de polvo estelar”, “Somos
Luz Pura”.
A estas palabras le
siguieron otras enseñanzas de gran belleza y armonía, originándose con ello
toda una corriente de pensamiento, en realidad la primera forma estructurada
de pensamiento, toda una cultura, la más antigua, la tolteca, la cuál fue
sabiamente protegida y dosificada.
El primer vuelo creó el
primer genotipo, un salto cuántico acababa de producirse. El homínido se
hizo sapiens. La evolución cambió su hasta entonces paso lento por otro más
rápido.
Esta novelada historia
no es fruto de mi imaginación, sino una forma coloquial y resumida pero muy
aproximada de contar una vieja creencia ¿leyenda, realidad? que comenzó con
un vuelo, tal vez con el primer vuelo.
Un nagual
de una vieja estirpe tolteca me la contó.
Jessenry
|
|
 |
|
El
Vuelo del Rey Insensato
(Enrique Rodriguez).
La “Curiosidad” es el motor que tiene el ser
humano para averiguar, indagar, investigar y descubrir el mundo que le rodea
y sobre el cual vive.
La
“Imaginación” es la capacidad de poder “ver” por anticipado algún evento,
historia u objeto como resultado de diferentes sinapsis neurológicas, ya
sean basadas tanto en las experiencias y/o estudios previos en alguna
materia como en la carencia de ellos.
uando
la curiosidad se une a la imaginación, el homínido se hace pensante, rompe
la barrera de las limitaciones y comienza la gran aventura de la vida.
Nada
puede tener existencia física si previamente no ha existido en el “ojo de la
mente”. Incluso lo que se cree fortuito no es más que la resultante
manifestada de la ley de “correspondencia” ó “causa/efecto”.
El
Vuelo del Rey Insensato
La
leyenda escrita más sorprendente e insólita referente a la avidez por volar
y la aplicación de la imaginación para conseguir éste objetivo la
encontramos en un hecho acaecido hace nada menos que 3.500 años.
Esta
antigua y extraordinaria historia nos demuestra la intemporalidad de la
aviación, el anhelo por conocer el arte del vuelo, y la originalidad
resultante de la unión de la curiosidad con la imaginación, todo ello
debidamente estimulado por el deseo de experimentar el riesgo y la aventura
En el
“Libro de los Reyes”, escrito por el poeta y cronista persa Ferdousi hacia
el año 1000 a.C. nos encontramos con el relato de una original y singular
leyenda, cuya historia fue capaz de contravenir todas las creencias, dogmas,
credos espirituales y conocimientos científicos de su época.
En
las culturas antiguas y no solamente en Persia, se creía que los cielos eran
el lugar reservado de los dioses, de los espíritus y de sus manifestaciones.
Allí se dirimían sus luchas y jerarquías, se establecían pactos y se
concertaban los destinos humanos. Si algún mortal pretendía irrumpir en los
campos celestiales corría un riesgo certero de castigo ya sea en forma de
locura o al precio de la propia vida.
Según
la narración, los espíritus malignos tentaron al rey Kay Kay Kavus, que se
dice reinó hacia el año 1500 a. C., para que penetrara en el reino de los
cielos con un imaginativo pero imposible artilugio volador. Dice Ferdousi
que el rey “fijó largos palos con piernas de cordero en la punta” a un trono
de madera y oro. Cuatro poderosas águilas fueron amarradas al asiento real y
para su adiestramiento fueron “alimentadas durante un año y un mes con aves,
carne asada y corderos entero”. Cuando el hambre azuzaba a las águilas,
éstas aleteaban furiosamente para alcanzar las piernas de cordero, haciendo
ascender así al rey y su trono.
Naturalmente,
las águilas terminaron por cansarse y el rey con su trono cayó a tierra en
un bosque chino. Humillado y dolorido, el rey “se dedicó allí a la
adoración de su creador”. Su caída enseñó que el hombre no fue creado para
volar y a Kay Kavus se le conoció en adelante con el sobrenombre del Rey
Insensato.
EL DESPEGUE:
Observado por altos dignatarios el rey inicia su ascenso, invadiendo los
habituales territorios celestiales.
EL VUELO:
En esta escena se puede observar como el rey intenta disparar su flecha
contra el espíritu del viento en singular batalla aérea para hacerse el
dueño de los cielos.
La cabeza
flamígera y el cuerpo alado nos revelan el carácter de divinidad con la que
el valeroso rey se enfrenta
LA
CAIDA.- Los dioses aplican la ley de la gravedad al derrotado e insensato
rey que pretendió volar.
Tamaña osadía
requería un precio para escarmiento de los “mortales”.
Evidentemente, a los dioses no les gusta que los mortales los emulen, por
muy rey que se pueda ser.
Habrá que
esperar aún unos miles de años para poder elevarnos del suelo y ser como
“dioses”.
Fuente
consultada:
La
Conquista del Aire / Libros Time Life,- tomo Hacia el primer vuelo, Pág. 18.
Monográfico
OVNI, septiembre de 1991 de la revista MAS ALLA de la ciencia
Jessenry
|
 |
|
¡¡
U F O S, O V N I S, E T I S ¡¡ (Enrique
Rodriguez).
Obedeciendo a la voz del espíritu, Narayana convoca a Danava, el disco destructor. Así que la
voz del espíritu le hubo llamado, Danava bajó del cielo con armas que
sonaban como las trompas de los elefantes y despedían relámpagos
espantosos, capaces de destruir las ciudades del enemigo. Y este disco,
resplandeciendo con fuegos aniquiladores que salían por todas partes,
destruyó a los Daityas a millares. (Mahäbhärata,
uno de los libros más antiguo de la
humanidad)
Volaba con la velocidad del viento y producía un melodioso sonido, puede
detenerse y permanecer inmóvil en el espacio, volar en cualquier dirección y
a grandes distancia en el cielo en muy poco tiempo, a voluntad de su
conductor, según la disposición de la fuerza y de su inclinación. Los
“vimanas” tienen una doble cubierta circular provista de troneras y una
cúpula; cuando se eleva por encima de las nubes el océano parece un pequeño
estanque de agua. Los vimanas son impulsados por un líquido blanco
amarillento que producía un fuerte viento propulsor, se guardan en “ vimana
griha” (hangares) y son usados tanto para los viajes como para la guerra…..
(El Rämäyana).
Se pueden construir Vimanas tan grande
como un templo. Gracias a estas máquinas, los hombres pueden volar a los
cielos y los seres celestiales bajar a la tierra (continúa dando una larga y
detallada descripción).
(Sämäranghana Sutradhara).
¡¡ U F O S, O V N I S, E T I S ¡¡
Dentro del capítulo
de curiosidades y leyendas de la aviación es imposible pasar por alto un
tema tan complejo y misterioso como es la ufología.
No tengo ahora el
propósito ni la intención de afrontar tan extenso, enigmático y escurridizo
enigma, tampoco creo que sea éste el momento ni el lugar. Esta cuestión, por
su alto contenido especulativo, dificultad científica, amplísima
bibliografía y disparidad de opiniones sobrepasa ampliamente el origen y la
finalidad de éste artículo, requiriendo de otros foros más especializados
para su exposición y debate.
Después de haberle
dedicado unos años de seria, comprometida y honesta investigación, creo
necesaria una breve referencia dedicada a la interrelación aviación/ovni,
pues en ambos caso se utiliza el espacio aéreo como medio de desplazamiento
y manifestación, además de aplicar en ambas cuestiones, técnicas de vuelo y
tecnología.
Resulta realmente
sorprendente que la mitología de todas las culturas y épocas narren los
mismos acontecimientos, adaptándolas lógicamente a las forma del lenguaje y
pensamiento imperante en cada ciclo. Es impensable que hombres primitivos
pudieran llegar a elaborar historias tan complejas y estructuradas,
aportando numerosos datos técnicos sin que sus mentes tuvieran antecedentes
o fundamentos en los que basar sus relatos y descripciones, pero lo que
resulta imposible de admitir es que sin plagiarse unos a otros, los mitos
sean tan parecidos en pueblos tan dispares.
En los libros
sagrado de las religiones encontramos numerosas referencias ufológicas,
incluso detalladas y pormenorizadas narraciones de los más variados
acontecimientos. A juzgar por los estudios comparativos realizados, se
podría llegar a pensar que el inicio mismo de las religiones tiene un origen
o trasfondo ufológico.
En las petrografías
más antiguas y diseminadas por todo el mundo, en forma de pinturas o
grabados rupestre, ya sean en cuevas, en rocas sueltas o en grupos, paredes
rocosas e incluso en montañas, encontramos clarísimas referencias de
objetos volantes, tantos asociados a escenas de caza como en aparente
observación.
Si acudimos a personajes históricos y a sus cronistas encontraremos una
inmensa lista de los que solamente referencio algunos a modo de ejemplo:
Plinio el Viejo, Plutarco, Dio Cassio, Séneca, Cicerón, Tito Livio,
Virgilio, Cayo Mario, Flavio Josefo, Lucio Valerio, Akhenatón , Tutmosis III
el Grande, Alejandro Magno, Cayo Julio Cesar, Pompeyo, Constantino el
Grande, Bernal Díaz del
Castillo
(cronista de
Hernán Cortés), Pedro de Valdivia, Pedro
Cieza de León, Fray Junípero Serra, Albert Einstein.
E l presidente
americano Harry Truman en septiembre 1947 ordenó la creación de un grupo
científico el cual se llamó “Majestic-12”, el polémico memorándum MJ-12 con
fecha 18 de Noviembre de 1952 y dirigido por el almirante Roscoe
Hillenkoetter le fue entregado al recién electo presidente Dwight Eisenhover.
Posteriormente el que fue presidente americano Jimmy Carter notificó una
experiencia personal de avistamiento cuando era gobernador…..etc.
En Egipto, …Europa,
…India, …África,… Mesopotamia,…China,…Japón, …México, …Perú,….en todas las
épocas…en todos los tiempos……en todos los lugares………En petrografías,…….en
libros sagrados,……..en las tradiciones,…..en las mitologías,…..en las
leyendas,……en la historia…….etc.
En la interrelación
de la ufología con la aviación se pueden referir numerosos casos, algunos de
ellos muy documentados y ampliamente difundidos por muy diversos autores y
medios. Voy a referir solamente a uno de ellos por ser muy representativo y
todo un clásico, el cual extraigo de un libro fascicular titulado “ El mundo
de los ovnis “ y de “ El síndrome OVNI de F. Jiménez del Oso “
El caso Kenneth Arnold
En la mañana del 24
de junio de 1947, con sol radiante, cielo despejado y con visibilidad
ilimitada, Kenneth Arnold, de 32 años, hombre de negocios y propietario de
la Gret Western Fire Control Suplí de Boise (Idaho), volaba
en
su avioneta particular de Chenhalis a Yakima, en el estado de Washington (
no confundir con la capital federal) para participar en la búsqueda de un
avión de la marina que se creía estrellado en el lado sudeste del monte
Rainier. A mitad de su vuelo, Kenneth Arnold observó por su izquierda a
una distancia de unas 20 o 25 millas, una hilera de nueve discos plateados,
de superficie brillante que volaban en formación de norte a sur a una altura
de 9.500 pies, casi rozando las cumbres nevadas del monte Rainier. Arnold,
experto piloto, tomó puntos de
referencia para calcular el tamaño y la velocidad de los mismos. Su
morfología parecía estar compuesta por dos grandes platos invertidos y
unidos por su parte cóncava, debía medir unos 30 metro de diámetro y se
desplazaban con un movimiento ondulatorio similar a una piedra plana lanzada
sobre la superficie de un estanque y a una velocidad de unos 2.000 Km. por
hora.
Arnold comunicó el
extraño tráfico aéreo a la torre de control de Yakima y los controladores
aéreos avisaron a la prensa local. Cuando el confundido piloto tomó tierra
se encontró con un numeroso grupo de periodistas que le estaban esperando.
Al día siguiente y con grandes titulares apareció por primera vez en el
mundo la expresión “Platillos Volantes”; posteriormente, en 1948, la USAF
pasó a denominarlo UFO “Unidentified Flying Object”, que al ser
castellanizado / españolizado queda como OVNI “Objeto Volante No
Identificado”.
Arnold y Ray Palmer
escribieron un libro titulado “The COMING of the SAUCERS”, donde cuenta toda
su insólita experiencia.
Jessenry
|
|
 |
|
Mari
Pepa Colomer Luque.
Mari
Pepa Colomer Luque, la primera mujer piloto de la aviación española,
Mari Pepa, tal y como se la
conocía popularmente, era viuda del piloto de Reus Josep Carreras y obtuvo
su carné de aviadora el 19 de enero de 1931, con tan sólo 18 años de edad,
lo que la situaba como la primera mujer piloto de la historia de la aviación
española.
Tras la obtención del permiso,
Mari Pepa Colomer participó en varios concursos de pilotos amateurs y fue
también profesora y formó y entrenó a diversos pilotos hasta el inicio de la
Guerra Civil.
En octubre de
1932, la aviadora aterrizó en un Zeppelin en el aeródromo de la Aeronaval,
que fue visitado por un grupo de jóvenes entre los que se encontraba Dolors
Vives, que fue otra de las mujeres españolas pioneras en pilotar aviones.
El 1 de octubre de 1936 se
crea la Escuela de Pilotos Militares de la Generalitat, de la que formaron
parte Mari Pepa
Colomer y Dolors Vives, que ejercieron como profesoras.
Mari Pepa participó en
operaciones de propaganda durante la Guerra Civil española en el bando
republicano en calidad de oficial del Ejército y, al término de la contienda
bélica, tuvo que exiliarse a Inglaterra, donde vivió el resto de su vida.
A lo largo de
los últimos años ha sido objeto de múltiples reconocimientos públicos y
diferentes homenajes por parte de distintos organismos e instituciones, como
la Generalitat.
Mari Pepa
Colomer, cuyo nombre se menciona con frecuencia en los estudios históricos
de la Aviación Española, fallece el día 24 de Mayo del 2.004 de un paro
cardíaco a los 91 años en la ciudad inglesa de Surrey, donde se exilió tras
la guerra civil; deja dos hijos y ocho nietos, todos ellos residentes en
Inglaterra.
El Periódico de
Cataluña - 26/05/2004
|
|
 |
|
La
aviación antes de los hermanos Wright .
( Glenys Álvarez
)
El ser humano ha estado
intentando volar desde mucho antes que comenzara la Era Cristiana. En las
monedas de Babilonia, 3500 antes de Cristo, se veía al rey Etena volando
sobre el lomo de un Águila. Dos mil quinientos años más tarde, los chinos
inventaban unas chichihuas o cometas que cargaban a los hombres hacia el
ejército y las tropas. Esta increíble hazaña fue observada en 1300, de la
Era Cristiana, por el aventurero Marco Polo que se impresionó con la visión
de todos estos humanos llevados por la fuerza del viento por estas hermosas
cometas.
Antes de que Marco Polo
reparara en la magia tecnológica de los chinos, una persona en Turquía ya
había muerto por el deseo de volar. En 1162, en Constantinopla, un hombre se
lanzó desde una torre hacia su muerte utilizando unas alas con pliegues y
dobladillos. Cincuenta y dos años antes, un monje inglés de nombre Eilmer se
lanzaba, también con dudosas alas, desde la abadía. Se rompió ambas piernas
pero sobrevivió.
Más tarde, la historia de
la aviación conoce el primer modelo de una máquina voladora diseñada por el
genio italiano Leonardo Da Vinci. El artista y científico utilizó a las aves
como sus modelos. Años después, un francés llamado Denis Bolor trató de
volar utilizando unas extrañas alas que aleteaban casi automáticamente
debido a un resorte que le había integrado al diseño. Sin embargo, al
lanzarse a volar el resorte se rompió y Bolor se mató en el intento.
No fue hasta el año 1600
cuando otro templado héroe lograra volar una pequeña distancia antes de
aterrizar a salvo en una plaza. El personaje fue Hazarfen Celebi quien saltó
desde una torre en Gálata y ganó así su lugar en la historia de la aviación.
Ilustración
del globo de los hermanos Montgolfier.
Durante el próximo siglo, los
retos aéreos fueron realizados con modelos de globos. Estos artefactos eran
elevados con aire caliente y muchos de sus inventores usaron basura como
combustible. Por ejemplo, el primer globo de los famosos hermanos
Montgolfier, que fue enviado por primera vez sin ningún piloto a bordo,
utilizó una pila de lana húmeda y zapatos viejos. Los populares hermanos
continuaron en sus esfuerzos de volar en sus modelos de aeronaves y en la
segunda demostración enviaron a un pato, un gallo y una oveja. Luego de que
este experimento resultara exitoso, los primeros humanos pasajeros en un
globo elevaron el vuelo el 21 de noviembre de 1783. La nave fue creada por
los hermanos Joseph y Jacques y se elevó, con dos hombres a bordo, a 25
metros de altura.
Diez días después, Jacques
Alexandre Cesar vuela solo por 36 kilómetros y a una altura de 3,500 metros
de altitud. El hombre se acercaba a las nubes y el mundo de la aviación
comenzaba, sin saberlo, a bosquejar su larga y hoy conocida trayectoria.
El próximo año, Joseph
Montgolfier pilotea su globo con seis pasajeros. Más tarde, una de estas
naves repleta con hidrógeno intenta cruzar el Canal Inglés y lo logra en dos
horas y media.
A finales de siglo, Sir
George Cayley comienza a hacer historia al inventar el primer navío con alas
fijas. A principios del siglo XIX, el señor Cayley construye un
impresionante y exitoso planeador que voló triunfantemente.
Las mujeres también
estuvieron involucradas, aunque módicamente, en estos primeros pasos de la
lucha del humano contra la gravedad. En 1809, Marie Madeleine Blanchard,
esposa del inventor de globos Jean Pierre Blanchard, se convierte
trágicamente en la primera mujer en morir durante un vuelo. La señora se
encontraba disfrutando de un espectáculo de fuegos artificiales sobre el
globo cuando el artefacto se incendió. Siete décadas más tarde, otra mujer
asegura su lugar en la historia de la aviación al volar por primera vez su
propio globo. Mary H.Myers se convirtió con ese vuelo en la primera mujer
piloto americana.
Otto
Lilienthal en uno de sus últimos vuelos.
En los últimos años de ese mismo
siglo, dos acontecimientos importantes cerraron los eventos de la aviación
de la época. En 1892, los hermanos Wright abren su primera tienda de
bicicletas y, en 1896, específicamente el 8 de agosto, Otto Lilienthal muere
cuando una ráfaga de viento lo saca de control a él y a su planeador.
Cierre de siglo
Durante el siglo XIX, los primeros atisbos de la tecnología astronómica
salen a relucir con las inaugurales imágenes tomadas de la Luna, el Sol y la
estrella Vega. También sobresale el primer motor de vapor que fue utilizado
en una aeronave lanzada por Samuel P. Langley en 1896. La nave voló sobre el
río Potomac por un cuarto de milla.
Para cerrar el siglo en 1899, el 30 de mayo para ser exactos, Wilbur Wright
escribe al Instituto Smithsonian y afirma su creencia de que el vuelo humano
era ciertamente posible. El siglo XX sería testigo de que los hermanos
estaban seguros de sus afirmaciones.
www.sindioses.org
|
|
 |
|
Cómo
hicimos nuestro primer vuelo.
(Por
Orville Wright).
Esta
es la historia contada por Orville Wright's de como llevaron a cabo el
primer vuelo con motor controlado. El
articulo
fue publicado 10 años después de que los hermanos Wright realizasen su
primer vuelo, apareciendo dicho articulo en el número de diciembre del año
1913 del semanario American Aviation Journal, Flying and The Aero
Club of America Bulletin. Por lo significativo de todos estos hechos y
como se desarrollaron, el articulo se transcribe integramente.
El
vuelo en 1902 de nuestro planeador ha demostrado la eficiencia de nuestro
sistema para mantener el equilibrio, y la exactitud de nuestro trabajo en el
laboratorio, en el cual estaba basado el diseño de nuestro planeador.
Entonces intuimos que podríamos calcular con precisión el desarrollo de
maquinas que no podrían haber sido realizados con los datos y tablas
empleados por nuestros predecesores. Antes de abandonar nuestra base en 1902
comenzamos el trabajo de desarrollo de una nueva máquina dotada de un
motor.
Nada más regresar a Dayton, nos pusimos
en contacto con una serie de fabricantes de motores y automóviles,
indicándoles nuestro deseo de adquirir un motor, y preguntándoles si podrían
proporcionarnos uno que desarrollase 8 caballos de vapor, y que su peso
total no fuese superior a 200 libras. Muchos de ellos contestaron que
estaban muy ocupados con sus negocios para construirnos un motor; pero al
menos una empresa nos informó que tenían un motor de 8 h.p. según el sistema
de medida Francés, que sólo pesaba 135 libras, y que si entendíamos que se
adaptaba a nuestras necesidades gustosamente nos enviarían uno. Después de
examinar el motor vimos que poseía solo un cilindro de 4 pulgadas de
diámetro y una carrera de 5 pulgadas, y desgraciadamente a pesar de
desarrollar 8 caballos de vapor este motor no servia para nuestros
propósitos.
Finalmente decidimos
intentar construir uno nosotros mismos. Estimamos que podríamos construir
uno de 4 cilindros con un diámetro y una carrera de 4 pulgadas y que no
pesase más de 200 libras incluidos todos sus accesorios. Nuestra única
experiencia previa en la construcción de motores ha sido un motor
refrigerado por aire de 5 pulgadas de diámetro y una carrera de 7 pulgadas,
el cuál empleamos para mover la maquinaria de nuestro negocio. Para
asegurarnos de que un motor de cuatro cilindros de las dimensiones elegidas
(4 " x 4 ") podía desarrollar los 8 caballos de vapor necesarios, nos
basamos en un primer modelo muy simple. Solo 6 semanas después de comenzar
el diseño, nuestro motor estaba en el banco para medir su potencia. El poder
hacer esto tan rápidamente se lo debemos al entusiasta y eficiente servicio
del señor C.E. Taylor, el cual trabajo en nuestra tienda desde el principio
y colaboro en el desarrollo de maquinas experimentales. No disponíamos de
sistema de lubricación para los cilindros ni para los cojinetes mientras el
motor estuviera en marcha. Por esa razón no era posible tenerlo en marcha
más de 1 o 2 minutos seguidos. En esas pequeñas pruebas el motor nos
proporcionaba una potencia de entorno a nueve caballos. Nosotros estábamos
sastifechos ya que con lubricación y unos mejores ajustes, era de esperar
una poca más de potencia. Terminar el motor según lo
acordado sería sencillo.
Mientras que el señor Taylor se encargaba de ese trabajo, Wilbur y yo
nos ocupábamos del diseño del resto del aparato. Las primeras pruebas con el
motor nos convencieron de que una potencia de más de 8 caballos seria lo
suficientemente segura y pensamos que podríamos añadir más peso del
inicialmente contemplado a nuestro aparato.
Nuestras tablas de presión así como nuestra experiencia en vuelo con el
planeador de 1902 nos hacia pensar que podríamos calcular de una forma
precisa la tracción necesaria para mantener a nuestro aparato en vuelo. Pero
diseñar una hélice que proporcionase tracción con la potencia de la que
disponíamos era más problemático de lo habíamos en un principio considerado.
No había disponible ningún dato acerca de hélices, pero siempre supusimos
que no seria difícil asegurar un rendimiento del 50% con una hélice de
barco. Todo lo que teníamos que hacer era estudiar el comportamiento de
estas hélices con libros de ingeniería naval y sustituir la presión del agua
por la del aire. Así que nos hicimos con tantos libros de la biblioteca
publica de Dayton como pudimos. Cual fue nuestra sorpresa cuando descubrimos
que toda la formulación que aparecía en los libros era de carácter empírico.
No había manera de adaptar los cálculos a nuestras necesidades. Como era muy
costoso encontrar una hélice apropiada a base de experimentos, decidimos
aprender más teoría de los ingenieros navales.
Aparentemente una hélice no era más que un aeroplano moviéndose en
espiral. Nosotros podíamos calcular como se movía un aeroplano en línea
recta, entonces ¿por que no calcular que sucedía al moverse en espiral? A
primera vista eso no parecía difícil, pero después de pensarlo no sabíamos
por donde empezar y no se sabia nada hasta el momento de hélices ni del
medio en le que nos moveríamos. La tracción dependía de la velocidad y del
ángulo en el que las palas batieses al aire, el ángulo dependía de la
velocidad de giro de la hélice, la velocidad del aparato y de la velocidad
de salida del aire; el aire a la salida de la hélice dependía de la tracción
de la hélice y de la cantidad de aire delante. Cuando algún valor de estos
cambiaba, el resto también lo hacia ya que todos estaban relacionados. Pero
estos eran solo unos pocos de los factores que debían ser considerados para
diseñar la hélice. Estábamos tan obsesionados con esto que no podíamos hacer
nada más. Nos enzarzábamos en innumerables discusiones y después de horas de
discusión nos dábamos cuenta que seguíamos tan perdidos como al principio.
Después de un par de meses de estudio y discusiones pudimos establecer una
relación para poder entender el problema. Llegamos a la conclusión de que la
tracción que proporcionaba una hélice en parado era distinto la a la que
proporcionaba en marcha. La única manera de conocer realmente la eficiencia
de nuestra hélice sería hacerla funcionar en nuestro aparato.
Decidimos emplear dos hélices por dos motivos. En primer lugar dos
hélices nos proporcionarían más tracción y podríamos usar hélices de mayor
ángulo y en segundo lugar, haciendo que las hélices girasen en distinto
sentido podríamos anular el efecto giroscópico. El método que elegimos para
mover las hélices mediante cadenas es sobradamente conocido como para hablar
de él aquí. Decidimos montar el motor a un lado del piloto para que en caso
de chocar de morro el motor no cállese encima del él. En nuestra experiencia
con planeadores vimos que normalmente aterrizábamos apoyando un ala y esta
era capaz de resistir el golpe, por lo que no temíamos por el motor en caso
de aterrizar así. Para evitar un vuelco en el aterrizaje diseñamos unos
patines como los de un trineo colocados delante de loas superficies
principales. Por lo demás la construcción y funcionamiento de nuestro
aparato seria similar al planeador de 1902.
Cuando el motor estuvo
terminado y probado, descubrimos que era capaz de proporcionar 16 caballos
de potencia durante unos segundos, ya que la potencia caía rápidamente y al
cabo de un minuto proporcionaba tan solo 12 caballos. Al no saber cuantos
caballos podría desarrollar un motor de este tipo, nosotros estábamos
realmente contentos con sus prestaciones. Más adelante descubrimos que
nuestro motor solo nos daba la mitad de caballos de los que nos podría haber
proporcionado un motor similar.
Con los 12 caballos calculamos que podríamos aumentar el peso de
nuestro aparato hasta 750 o 800 libras, y tener aún así un plus de potencia
para mover las inicialmente 550 libras previstas.
Antes de viajar a nuestra base en Kitty Hawk ensayamos las cadenas que
moverían las hélices en nuestra tienda de Dayton, y todo fue según lo
previsto. No obstante descubrimos que el eje de la hélice construido con un
pesado tubo de acero, no era lo suficientemente fuerte como para soportar
las vibraciones procedentes del motor de gasolina, a pesar de haber podido
transmitir una potencia uniforme de 3 o 4 veces mayor. Por lo tanto
construimos un nuevo juego de ejes, los cuales probamos y consideramos
buenos.
Abandonamos Dayton, el 23 de septiembre, y llegamos a nuestra base en
las duna Kill Devil el viernes 25. Allí encontramos las provisiones y
herramientas que habían sido embarcadas semanas antes. El edificio
construido en 1901 parecía haber sido azotado por una fuerte tormenta.
Mientras que esperábamos la llegada de nuestro cargamento con la maquinaria
y demás desde Dayton, nos ocupamos de reparar el viejo edificio y
construimos uno nuevo para usarlo como taller para montar nuestro nuevo
aparato.
Nada más terminar el edificio, el material llego junto con la peor
tormenta sufrida en Kitty Hawk en años. La tormenta nos sorprendió con
vientos de 30 a 40 millas por hora. La tormenta fue a más durante la noche y
el día siguiente el viento soplaba a más de 75 millas por hora. Para poder
asegurar el tejado del edificio tuvimos que asegurar partes de él con
clavos. Cuando me disponía a subirme en la escalera para llegar al tejado el
viento me levanto el abrigo y casi me hace perder el equilibrio. Wilbur vino
a ayudarme y sujeto mi abrigo mientras que yo clavaba los clavos. El viento
era tan fuerte que apenas podía guiar el martillo para evitar golpearme los
dedos.
Las tres semanas siguientes las empleamos en montar el motor en nuestro
aparato. Los días con vientos favorables volábamos con nuestro antiguo
planeador de 1902, el cual habíamos encontrado en muy buen estado en el
viejo edificio donde estaba almacenado desde hacia años.
El señor Chanute y el doctor Spratt, que habían sido huéspedes nuestro
en 1901 y 1902, nos acompañaron algún tiempo, pero ninguno de los dos pudo
quedarse a ver las pruebas de nuestro aparato, ya que nos retrasamos al no
recibir los ejes de las hélices.
Mientras que el señor Chanute estuvo con nosotros pasamos parte del
tiempo discutiendo sobre los cálculos matemáticos en los que estaba basado
nuestro aparato.
El nos contó que en el diseño de la maquina perderíamos en torno al 20
por ciento de potencia en la transmisión. Como nosotros solo habíamos
contado con un 5 por ciento de perdidas ya que hicimos los cálculos de
fricción de la cadena con una pequeña carga en el motor, por lo que nos
inquietamos. Más de la potencia extra que nuestro motor proporcionaba sería,
según los cálculos del señor Chanute, consumida por la fricción de las
cadenas de la transmisión. Después de que el señor Chanute se fuese,
comenzamos a ensayar con las cadenas con una carga equivalente con la que
funcionarían, para ello colocamos una de las cadenas sobre un engranaje
colocando bolsas de arena en el otro lado del engranaje de tal forma que
imitasen la carga real que tendrían que aguantar. De esta manera calculamos
la perdida de transmisión. Todo indicó que la pérdida de potencia seria del
5 por ciento, tal y como habíamos estimado en un primer momento, pero a
pesar de ello no estaríamos tranquilos hasta poder probar las hélices en
marcha y poder así medir el número de vueltas de estas.
En la primera puesta en marcha del motor se produjo una grieta en unos
de los ejes, la cual no fue descubierta en las pruebas en Dayton. El eje se
mando a reparar a Dayton y no lo recibimos hasta el 20 de noviembre,
perdiendo así dos semanas. Inmediatamente las montamos e hicimos otro test.
Y apareció otro problema. Las tuercas de los tornillos que sujetaban al
engranaje se aflojaban. Después de varios intentos fallidos para apretarlos
lo tuvimos que dejar e irnos a la cama desanimados. Después de una noche de
descanso, nos levantamos con un nuevo espíritu y dispuesto a volver a
intentarlo.
Nosotros usábamos en nuestro negocio de bicicletas una tiras de
pegamento para unir las cubiertas a las llantas. Una vez reparamos con él un
reloj parado después de que muchos relojeros nos dijeran que no se podía
reparar. Si el pegamento era bueno para pegar las manecillas de un reloj,
¿por que no usarlo para pegar los engranajes a los ejes de las hélices de
una máquina voladora? Decidimos intentarlo. Pusimos el pegamento en las
tuercas y las apretamos. El problema fue resuelto. Las tuercas ya no se
aflojaban.
Justo cuando el aparato estaba listo para ser probado, llego el mal
tiempo. Había habido un desagradable frío durante varias semanas, tanto frío
que apenas pudimos trabajar en la maquina unos días. Pero ahora empezaba a
llover y a nevar, y el viento de norte sopló de 25 a 30 millas durante
varios días. Mientras que nos retrasábamos por el mal tiempo, encontramos un
método para medir automáticamente la duración del vuelo, desde que el
aparato comenzase a moverse hasta que este se detuviese, la distancia
recorrida en ese tiempo así como el número de revoluciones de giro del motor
y la hélice. Un reloj mediría el tiempo; un anemómetro mediría la velocidad
del viento; y un contador, el número de vueltas de la hélice. El reloj,
anemómetro y el contador se pondrían en marcha y se pararían
simultáneamente. Según los datos que obtuviésemos, seriamos capaces de
probar o no lo preciso de nuestros cálculos con la hélice.
El 28 de noviembre mientras que probábamos el motor, observamos algo
raro en un eje. Nada más parar el motor vimos que uno de los ejes se había
partido!
Inmediatamente decidimos volver a Dayton para construir un nuevo juego
de ejes. Decidimos dejar de usar tubos ya que no eran capaces de aguantar
las vibraciones del motor. Y nos decidimos por la construcción de unos ejes
de diámetro más pequeño hechos de acero para herramientas. Estos aguantarían
una cierta cantidad de torsión. Los ejes eran mucho más fuertes de lo
necesario para transmitir la potencia de nuestro motor siempre que el
esfuerzo fuera uniforme.
Wilbur volvía a la base mientras que yo esperaba a tener los nuevos
ejes. No volví a la base hasta el viernes 11 de diciembre. El sábado por la
tarde la maquina estaba lista para ser probada, pero el viento era muy
flojo, no hubiera sido posible elevarnos del suelo con solo 6 pies de
distancia que nos permitía nuestro rail guía. No había tiempo antes de que
anocheciese para llevar al aparato a una de las dunas, donde colocando la
guía en desnivel podríamos haber tenido suficiente velocidad como para
elevarnos.
El domingo 14 de diciembre, hacia un día espléndido, pero seguíamos con
un viento en calma. Por lo que decidimos realizar el vuelo en la duna Kill
Devil. Habíamos acordado con los miembros de la estación de salvamento de
Kill Devil, situada a una milla de nuestra base, que les informaríamos
cuando estuviéramos listos para hacer nuestro primer intento. Pronto nos
acompañaron J.T. Daniels, Robert Westcott, Thomas Beacham, W.S. Dough y
Uncle Benny O'Neal, de la estación, los cuales nos ayudaron a llevar nuestro
aparata hasta la duna a un cuarto de milla de allí. Colocamos la guía a 150
pies de la cumbre con 9 grados de desnivel. Con el desnivel de la guía y la
tracción de la hélice, no pensábamos que hubiese ningún problema para
elevarnos con tan solo 20 pies de rail guía. Pero no estábamos seguros de
que el operador pudiese mantener equilibrado el aparato en la guía.
Cuando el aparato estuvo sujeto con un cable a la guía para evitar que
se moviese , y el motor puesto en marcha para asegurarnos de su correcto
funcionamiento, lanzamos una moneda al aire para ver cual de los dos hacia
la primera prueba. Wilbur ganó. Yo me situé al lado de una de las alas para
mantener el equilibrio del aparato durante su movimiento sobre la guía.
Cuando soltamos el cable, el aparato empezó a desplazarse tan rápido que
apenas pude sujetarlo unos pocos pies. Después de recorrer 25 o 40 pies, se
elevó llevado por el viento. Esto hizo que se elevase más. Se elevó unos
pocos pies, estabilizándose, cayendo al suelo cerca de la base de la duna,
105 pies más allá. Mi reloj mostraba que había permanecido en el aire 3
segundos y medio. Al aterrizar el ala izquierda fue la primera en tocar
tierra. El aparato giro en torno a si mismo y enterró un patín en la arena,
rompiéndose este. Varias partes también se rompieron, pero los daños no eran
graves. La prueba no mostró que la potencia del motor no fuese suficiente
como para mantener al aparato en el aire y como el aterrizaje se realizó
varios pies más allá del punto de partida, la prueba demostró que el método
elegido para el lanzamiento era práctico y seguro. Y por tanto estábamos muy
alegres.
Tardamos 2 días en hacer las reparaciones y el aparato estuvo listo la
tarde del 16. Mientras que yo estaba haciendo algunos ajustes finales a la
guía, un extraño se acerco a mí. Después de observar al aparato durante unos
segundos, me pregunto que qué era eso. Cuando le contamos que se trataba de
una maquina voladora, el nos preguntó que cuando pensábamos hacer volar a
aquello. Le contestamos que lo haríamos tan pronto como tuviéramos un viento
favorable. El observo todo varios minutos más, e intentando ser amable,
remarco que eso podría volar si tuviéramos un "viento favorable". Asumimos
sin dudarlo que se refería al huracán que recientemente había soplado a más
de 75 millas a la hora, cuando el repitió nuestras palabras, "un viento
favorable!"
Durante la noche del 16 de diciembre de 1903, un fuerte y frió viento
sopló del norte. Cuando nos levantamos en la mañana del 17, toda la base
estaba cubierta de hielo. El viento tenia una velocidad de 10 a 12 metros
por segundo (22 a 27 millas a la hora). Pensamos que esto podría cambiar y
pasamos la primera parte de la mañana dentro. Pero eran las 10 en punto, y
el viento era tan frío como nunca, por lo que decidimos que era mejor no
esperar más e intentar un vuelo. Les hicimos una señal a los muchachos de la
estación. Pensamos que con este viento no habría problema en lanzar al flyer
desde nuestra base. Conocíamos las dificultades de volar con ese viento,
pero estimamos que el riesgo añadido podría compensarse en parte con una
baja velocidad en el aterrizaje.
Colocamos la guía en un terreno llano a 100 pies al norte del nuevo
edificio. El viento cortante nos hacia trabajar con dificultad, y teníamos
que calentarnos con frecuencia en nuestra salita de estar, donde teníamos un
buen fuego en una improvisada estufa. Para entonces Pady, J.T. Daniels, W.S.
Dough y A.D. Etheridge, los miembros de la estación de salvamento de Kill
Devil; W.C. Brinkley of Manteo, y Johnny Moore, unos chicos de Nags Head, ya
habían llegado.
Yo tenia un anemómetro de mano "Richard" con el cual media la velocidad
del viento. Las mediciones hechas justo antes del primer vuelo mostraban
velocidades de 11 a 12 metros por segundo, o 24 a 27 millas a la hora. Las
medidas tomadas justo antes del último vuelo median de 9 a 10 metros por
segundo. La medida justo después mostraba más de 8 metros. Las medidas del
observatorio meteorológico del gobierno en Kitty Hawk nos daba una velocidad
del viento entre las 10:30 y las 12 en punto, la hora a la que los cuatro
vuelos fueron hechos, como media de 27 millas a la hora del primer vuelo y
24 millas a la hora del último.
Con todos los conocimientos y habilidades adquiridas en cientos de
vuelos durante los últimos diez años, yo no recuerdo haber hecho un vuelo en
un aparato extraño con un viento de 27 millas sin saber si la máquina había
volado de forma segura previamente. Después de años de experiencia veo con
asombro como pudimos llevar a cabo esos vuelos en esas circunstancias con un
aparato nuevo y sin ser probado antes. A pesar de que los cálculos y los
diseños basados en tablas de presiones, nuestros cuidadosos trabajos en el
laboratorio y la confianza en nuestro sistema de control desarrollado tras 3
años de trabajos con planeadores, nos convencieran de que el aparato podría
sustentarse y mantenerse en el aire, y que con una poca practica podría
aterrizar de forma segura.
Al haber tenido ya su oportunidad Wilbur, en el primer infructuoso
intento el día 14, ahora me tocaba a mí intentarlo. Después de calentar el
motor durante unos minutos, tire del cable que sujetaba al aparato a la
guía, y el aparata comenzó a moverse. Wilbur corría a un lado del aparato,
sujetando un ala para que mantuviese el equilibrio en la guía. Al contrario
de lo que paso en el intento del día 14, que se hizo con viento en calma,
aquí teníamos un viento de cara de 27 millas, por lo que arrancamos muy
despacio. Wilbur fue capaz de acompañarme durante toda la carrera hasta que
comencé a elevarme después de 40 pies de carrera. Uno de los chicos del Lite
Saving manejo la cámara por nosotros, haciendo una foto justo en el momento
en el que el aparato llegaba al final de la guía y se elevaba una altura de
unos 2 pies. La baja velocidad de la máquina sobre el suelo se observa
claramente por la situación de Wilbur en ella. El permanecía al lado de la
maquina sin ninguna dificultad.
El
manejo del aparato durante el vuelo fue desastroso, subiendo y bajando
continuamente, en parte debido al viento y en parte a la nula experiencia en
el manejo de esta maquina. El control del timón de dirección frontal era muy
difícil debido a su situación cercana al centro. Esto hacia tener tendencia
al giro sobre si mismo, ya que el giro se realizaba muy rápido. Como
resultado el aparato se elevo de repente unos 10 pies, y entonces se lanzó
hacia el suelo. Cayó en torno a poco más de 100 pies del final de la guía o
un poco más de 120 pies del punto en el que se elevó en el aire, y ahí fue
donde finalizó el vuelo. Como la velocidad del viento fue de unos 35 pies
por segundo y la velocidad del aparato sobre el suelo en contra al viento
fue de unos 10 pies por segundo, la velocidad relativa respecto al aire fue
de más de 45 pies por segundo, y la distancia recorrida fue la equivalente a
540 pies con un viento en calma. El vuelo duro solo 20 segundos, pero a
pesar de todo fue la primera vez que un artilugio manejado por un hombre,
había conseguido elevarse por si mismo gracias a su propia potencia y volar
una distancia sin reducir su velocidad y aterrizar poco después en un punto
alejado de donde había empezado.
Con la ayuda de nuestros visitantes, volvimos a llevar al aparato a la
guía y preparamos otro vuelo. El frío viento que soplaba nos hizo a todos
volver al edificio a calentarnos antes de volver a intentarlo. Johnny Ward
unos de los chicos de la estación, al ver debajo de la mesa una caja llena
de huevos nos preguntó que de donde habíamos sacado tal cantidad de huevos.
La gente del lugar obtenía sus reservas de alimento pescando durante la
corta sesión de pesca y sus existencias de otros alimentos era más bien
limitada. Ellos probablemente no habrían visto tal cantidad de huevos en su
vida. Uno de ellos bromeando le pregunto que si no había visto a una pequeña
gallina corriendo fuera del edificio "esa gallina pone 8 o 10 huevos al
día!" Ward, después de ver al artilugio elevarse del suelo y volar era capaz
de creerse cualquier cosa. Pero después de ir afuera y echarle un vistazo al
maravilloso ave de granja, volvió y dijo, "Eso es solo un pollo!".
A las once y veinte Wilbur comenzó un segundo vuelo. Se desarrolló de
la misma manera que el primero, con muchos vaivenes. La velocidad respecto
el suelo fue algo mayor, debido al menor viento. La duración fue de algo
menos de un segundo mayor que el primero, pero la distancia recorrida fue en
torno a 75 pies mayor.
Veinte minutos después comenzó el tercer vuelo. Este vuelo fue más
continuo que el de hacia una hora. Yo estaba controlandolo correctamente,
cuando de repente una corriente de aire, elevo a la máquina de 20 a 15 pies
y me giro de una manera alarmante. Continuaba resbalando del lado derecho.
Moví las alas para intentar recuperar el balanceo lateral y al mismo tiempo
dirigí al aparato hacia el suelo lo más rápido posible. El control lateral
fue mucho más efectivo de lo que yo había imaginado y al alcanzar el suelo
el ala derecha golpeo contra el suelo. El tiempo de vuelo fue de 15 segundos
y la distancia recorrida sobre el suelo de más de 200 pies.
Wilbur inicio el cuarto y último vuelo justo a las 12 en punto. Lo
primeros 100 pies el vuelo fue con vaivenes como los anteriores, pero
después de recorrer 300 pies el avión se controlaba mejor. El recorrido de
los siguientes 400 o 500 pies fue similar pero al llevar 800 pies recorridos
comenzó a picar y cayó al suelo. La distancia recorrida fue medida y resulto
ser de 852 pies, con una duración de 59 segundos. El soporte del timón
delantero resulto seriamente dañado, pero el resto del aparato no sufrió
mucho daño. Estimamos que podría volver a volar en 2 o 3 días.
Mientras comentábamos nuestro último vuelo, una fuerte racha de viento
empezó a voltear a nuestro avión. Todo el mundo se apresuro a sujetarlo.
Wilbur, el cual estaba al final, lo sujeto, Mr. Daniels y yo, que estábamos
detrás intentamos sujetarlo. Todo nuestro esfuerzo resulto en vano. El
aparato giraba y giraba. Daniels, el cual agarraba al aparato fue arrastrado
y cayó encima del avión. Afortunadamente no estaba herido a pesar de
golpearse con el motor, cadenas guías, etc. Las costillas del ala se
rompieron, el motor se daño y las cadenas se arrancaron, cualquier
posibilidad de más vuelos en ese año se fue al garete.
|
|
 |
|
Wilbur
y Orville Wright (Gary
Bradshaw )
Obispo Milton Wright y Susan
Catharine Wright tenía cuatro hijos, Reuchlin , Lorin, Wilbur, y Orville, y
una hija Katharine.
Wilbur,
su tercer hijo, fue llevado en una granja pequeña cerca de Millville,
Indiana de abril el 16 de 1867, mientras que Orville (1871-1948) y un
Katharine más último fueron llevados en la calle de 7 espinos en Dayton.
Obispo Wright se movió con frecuencia desde trabajo al trabajo, así que el
Wrights cambió de puesto casas con frecuencia, aunque la casa en la calle de
7 espinos permanecía de largo en la posesión de la familia.
La casa de Wright era un lugar
que estimulaba para los niños. Orville escribió de su niñez: "éramos
bastante afortunados crecer para arriba en un ambiente donde había siempre
mucho estímulo a los niños para perseguir intereses intelectuales; para
investigar lo que despertó curiosidad." La casa tenía dos bibliotecas: Los
libros en la teología fueron mantenidos el estudio del obispo, mientras que
abajo la biblioteca tenía una colección grande y diversa. Aunque obispo
Wright era un disciplinarian firme, ambos padres eran cariñosos y la familia
era cercana.
La familia movida desde Richmond,
Indiana de nuevo a Dayton en junio de 1884, el mes Wilbur debía haber
graduado de High School secundaria. Wilbur salió de Richmond sin la
recepción de su diploma, y volvió a la High School secundaria central el año
próximo para otros estudios en griego y trigonometría.
Probablemente durante el
invierno de 1885-1886, Wilbur fue golpeado con en la cara con un palo
mientras que jugaba un juego del hielo-patinaje. Lesión al principio no se
parecía seria. En las palabras del obispo, "en su diecinueveavo año al jugar
un juego en patines en un lago artificial en la Dayton cercana casera del
soldado, Ohio, un palo voló accidentalmente de la mano de un hombre joven...
y pulsó Wilbur, golpeándolo abajo, pero no dañándolo mucho. Algunas semanas
más adelante, él comenzó a ser afectado con las palpitaciones nerviosas del
corazón que imposibilitó la realización de la idea anterior de sus padres,
de darle un curso en la universidad de Yale." Por los cuatro años próximos,
Wilbur seguía siendo homebound, sufriendo quizás tanto de la depresión como
de su desorden vago-definido del corazón. Durante este período, Wilbur cuidó
para su madre Susan, que moría de tuberculosis.
Durante los años 1900 , 1901 ,
1902 , y 1903 , los dos hermanos desarrollaron el primer aeroplano eficaz.
|
|
 |
|
Los
hermanos Wright: pioneros de la aviación.
(Ann Lamont).
 Un
sábado en la tarde, en 1903, Wilbur and Orville Wright, hicieron los últimos
ajustes y reparaciones en su avión. Ésta era la culminación de cuatro años
de trabajo de los hermanos. A la mañana siguiente, el avión estaba listo y
las condiciones de vuelo eran perfectas, pero no abría vuelo ese día; era
domingo, y Wilbur y Orville habían decidido no trabajar los domingos.
Wilburg
Wright nació el 16 de abril de 1867, en una granja a 13 kilómetros al este
de Newcastle, Indiana, EE.UU. Era el tercer hijo de Milton Wright, un
ministro de la iglesia United Brethren (Hermanos Unidos). Posteriormente, la
familia se mudó a Dayton, Ohio, donde nació el cuarto hijo, Orville, el 19
de agosto de 1871.
Desde
niños, a Wilburg y Orville les fascinaba jugar con cualquier cosa mecánica e
investigar cómo funcionaba. Sus juguetes incluían un giroscopio, una máquina
de coser vieja, y un pequeño juguete parecido a un helicóptero que
funcionaba con ligas. Desde su juventud, ellos fabricaban su propia
maquinaria. Fabricaron un complicado torno, y Wilburg diseñó una máquina
para doblar el periódico. Esta habilidad de poder fabricar maquinaria
comprobó ser muy valiosa.
Además de
estar muy interesados en equipo mecánico, los muchachos se aventuraron en
varios negocios, algunos con éxito, y otros no. Su negocio más exitoso fue
el hacer y vender papalotes, e imprimir volantes y anuncios para los
comerciantes locales en una imprenta que sus hermanos mayores le dieron a
Orville. Estos negocios de su juventud fueron sólo sombras de sus
actividades futuras.
Dientes rotos
Tanto
Wilbur como Orville tuvieron éxito en la escuela, pero ninguno fue a la
universidad. Los planes de Wilburg de ir a la Universidad de Yale a estudiar
para ser clérigo, como su padre, desaparecieron cuando perdió la mayoría de
sus dientes en un accidente jugando hockey sobre hielo. No fue hasta años
después, cuando pudo obtener dentadura postiza, que volvió a tener confianza
de hablar en público. Después del accidente, Wilburg pasó varios años en
casa cuidando de su madre que estaba muriendo.
En marzo
de 1889, Wilburg y Orville empezaron a producir un periódico en Dayton.
Orville, de 17 años, fue el publicista, y Wilburg, de 21, el editor. Muy
pronto, empezaron a publicar otros periódicos. No obstante, en 1892,
empezaron a interesarse en algo más mecánico, la bicicleta. El estilo de
bicicleta de ese tiempo, fue rápidamente remplazado por el velocípedo de los
1890’s. Mientras continuaban con sus publicaciones, Wilburg y Orville
abrieron un negocio de venta de bicicletas. Su actividad mental
constantemente les permitía ver formas de hacer las cosas más eficientes.
Esto provocó a Orville, en 1895, inventar una máquina calculadora para
llevar su contabilidad más fácilmente. Al siguiente año, ellos decidieron
diseñar y hacer sus propias bicicletas en lugar de sólo vender las que eran
producidas por otros.
Sus
habilidades mecánicas aseguraron su éxito, pero la manufactura y venta de
bicicletas dependía del clima y la estación del año. Esto les dejaba tiempo,
a Wilbur y Orville, para pensar en otras cosas en los meses fríos.
El
interés de Wilburg y Oliver para volar empezó cuando su padre les regaló ese
juguete paraecido a un helicóptero, y continuó durante los años que hacían y
vendían papalotes. Pero no fue hasta 1899 que decidieron estudiar
aeronáutica con toda dedicación. Ninguno de los dos había oficialmente
terminado sus estudios de preparatoria, pero ellos definitivamente eran
personas educadas y tenían una mente científica. Sus estudios personales
exhaustivos los hicieron expertos sobre la información existente relacionada
a la aeronáutica.
El primer
paso hacia los vuelos usando fuerza mecánica fue la construcción de un
planeador que pudiera levantar el peso de un hombre y pudiera ser maniobrado
durante el vuelo. Para probar ese planeador, se necesitaban vientos fuertes.
Las condiciones más adecuadas las encontraron en unas colinas de arena cerca
de Kitty Hawk, en Carolina del Norte, durante el verano y principios de
otoño. Durante los siguientes cuatro años, los hermanos Wright pasaron la
mayoría de los veranos y otoños experimentando en Kitty Hawk, y el resto del
año en Dayton, estudiando y planeando. Para mantener su negocio de
bicicletas, contrataron a alguien, ya que su ‘pasatiempo’, les estaba
absorbiendo su tiempo.
El
planeador que Wilbur y Orville construyeron en 1900, soportó exitosamente el
peso de un hombre, pero fue difícilde maniobrar. Algunos años antes, Wilburg
se había percatado que la ‘máquina voladora’ diseñada por el Creador, el
pájaro, tenía excelente maniobrabilidad. Wilburg se propuso entender los
secretos del vuelo del pájaro. Pasando varias horas con sus binoculares
estudiando los pájaros en los parajes cercanos a Dayton, Wilbur encontró que
los pájaros pueden maniobrar en vuelo cambiando la forma de sus alas. Los
hermanos Wright diseñaron un sistema de poleas y cables para cambiar la
forma de las alas del planeador en forma similar. Haciendo esto, ellos
lograron la maniobrabilidad deseada en su experimento de 1901.
Pero los hermanos se decepcionaron con el despegue que habían logrado. Ellos
habían diseñado la curva de las alas del planeador usando la información
publicada, pero algo estaba mal. Wilburg escribió: ‘Habiéndonos basado con
absoluta fe en los datos de la información científica existente, estos nos
forzaron a dudar cada vez más y más llegando finalmente, después de dos años
de experimento, a abandonarlos y decidir apoyarnos exclusivamente en
nuestras investigaciones’.1
A partir
de ese momento, el verdadero ingenio de Wilburg y Orville empezó a
mostrarse. En su negocio de bicicletas ellos construyeron un tunel de viento
con el objeto de experimentar con diferentes superficies con formas
curveadas. Su investigación produjo las primeras tablas confiables del
efecto de la presión de aire sobre varias superficies con formas curveadas.
La utilidad de estas nuevas tablas fue demostrada en sus experimentos de
vuelo, en 1902, en los que obtuvieron mejor despegue que en los anteriores,
resolviendo el problema de balance durante el vuelo.
Los
hermanos estaban ahora preparados para el paso final: la adición de un motor
ligero. Desgraciadamente, no existía un motor con esas características, ni
tampoco encontraron una compañía preparada para tomarlos en serio y
construir ese motor, por lo que, ellos diseñaron y construyeron su propio
motor. Utilizaron su experiencia en la construcción de bicicletas para
diseñar un sistema de cadenas y engranes para operar los propulsores.
Wilburg y Orville también construyeron los propulsores, diseñándolos de
acuerdo a los datos obtenidos en su información sobre la presión del aire.
Primer Vuelo Propulsado
Debido a
los atrasos por contratiempos, problemas mecánicos menores y severas
tormentas, los hermanos Wright, en 1903, continuaron sus experimentos al
tiempo que se acercaba un terrible invierno. No obstante las condiciones
extremas, el tono de sus cartas a su hermana Kate, reflejaba su contínuo
ánimo. Siguieron respetando su principio de no trabajar en domingo, aún
teniendo que esperar más días para que regresaran las condiciones
climatológicas adecuadas.
Finalmente, el jueves 17 de Diciembre de 1903, Wilburg y Orville lograron su
propósito –el primer vuelo propulsado. Orville voló la ‘máquina voladora
Wright’ una distancia de 37 metros, volando por un tiempo de 12 segundos.
Más tarde, ese mismo día, Wilburg voló cerca de 260 metros en un vuelo que
duró 59 segundos.
En la
gran mayoría de otros vuelos, había mucha gente que se juntaba para ver las
pruebas. Contrariamente, Wilburg y Orville, hacían sus cosas modestamente,
sin hacer gran publicidad. Esto resultó ser una desventaja debido a que el
público y la prensa no habían presenciado las pruebas y logros de Wilburg y
Orville, por lo que no estaban dispuestos a creerles. Algunos periódicos
publicaban sus historias, pero distorsionaban los hechos, lo que hacía que
los hermanos se molestaran grandemente. Esta falta de reconocimiento no
disminuyó el entusiasmo de los hermanos hacia su trabajo, ellos simplemente
enfocaron sus experiencias para producir mejorías. Esto lo hicieron cerca de
su pueblo, Dayton, debido a que ya no necesitaban los fuertes vientos de
Kiity Hawk ya que habían añadido el motor al planeador.
No fue
hasta que Wilburg voló sobre una muchedumbre en Francia, en 1908, que los
logros de los hermanos Wright fueron finalmente reconocidos.
Desafortunadamente, ese mismo año se recordaron de lo peligroso de su
trabajo debido a un accidente donde Orville salió lastimado y su pasajero
murió.
Al final
de 1909, Wilburg y Orville formaron la compañía Wright Co. Para fabricar y
vender aeroplanos. No obstante, sus dificultades no habían terminado. Un
número de demandas se pusieron en contra de ellos debido a infracciones
relacionadas con el proceso de patente. Aún hoy en día, hay personas que no
reconocen que los hermanos Wright fueron los primeros en volar una máquina
impulsada. Sus reclamos fueron acceptados eventualmente, pero tomó muchos
años. Wilburg no vivió para ver la solución de los reclamos. Murió de fiebre
tifoidea en Dayton el 30 de Mayo de 1912, a una edad de 45 años. Orville
vivió por muchos años muriendo de un ataque al corazón el 30 de Enero de
1948, a una edad de 76 años. Ninguno se llegó a casar.
Carácter Cristiano
Wilburg y
Orville recibieron a Jesucristo como su Salvador personal durante su
juventud. A través de su vida mostraron sus principios al no trabajar el
domingo, al no beber alcohol, no fumar, ni apostar. El nivel de cooperación
entre Wilburg y Orville fue verdaderamente asombroso, aún en sus calurosos
debates sobre posibles soluciones a problemas. Ellos se mantenían en buen
ánimo mientras pasaban por problemas y peligros. No dependían de ser
reconocidos para seguir motivados en sus cosas, y cuando finalmente vino la
fama, ellos se mantuvieron humildes.
El
carácter Cristiano mostrado por los hermanos Wright fue evidente para
aquellos que los rodeaban. El cofundador de la compañía Rolls-Royce, C.S.
Royce describió a Wilburg y Orville de la siguiente forma:
‘Ellos vivieron a través de continuas acusaciones de pedantería, duda y
ridículo sin que los afectara. Ahora han visto la sorpresiva vuelta a la
popularidad y han subido a la fama, pero tampoco los ha afectado,
continuando sus labores con sus propias manos y en forma silenciosa’.2
Y, ¿Cuál
fue la explicación de su padre de estas características envidiables
mostradas por Wilbur y Orville?
‘Nunca dejó de relacionar el efecto positivo que tuvo la Biblia en sus
hijos’.3
Los
hermanos Wright usaron los dones de Dios: la inteligencia, experiencia, e
ingenio para desarrollar su avión. No permitieron que las críticas los
desalentaran. Estudiando la Creación de Dios con la ciencia verdadera en el
vuelo de los pájaros, ellos pudieron desarrollar un avión que realmente
funcionaría.
Referencias
1.- Wilburg Wright, citado en: R. Ash, The Wright
Brothers (Los hermanos Wright), Wayland Publisher, Londres, 1974, pg. 41.
2.- C.S. Rolls, citado en Ash, pg. 83
3.- C. Ludwig, The Wright Brothers –They Gave Us Wings
(Los hermanos Wright–nos dieron alas), Mott Media, Milford, Michigan, EE.UU,
1985, pg. 172.
|
|
 |
|
Juan
de la Cierva.
La vida de Juan de
la Cierva como inventor es la historia del Autogiro, que concibió cuando
tenía 24 años. El Autogiro
fue
la primera aeronave de alas giratorias que voló efectivamente, y gran parte
de los problemas cuya solución era necesaria para lograr el helicóptero (una
idea muy antigua que nadie había conseguido realizar prácticamente) fueron
resueltos por la Cierva con su rotor articulado libremente giratorio. Tal
vez demasiado enamorado de su invento, que desarrolló a un ritmo asombroso y
del que parecía conseguir todo lo que se proponía, la Cierva desdeñó aplicar
su talento y experiencia al logro del helicóptero práctico, meta que
posiblemente hubiera podido alcanzar antes que Focke y Sikorsky.
Juan de la Cierva nació el 21 de
Septiembre de 1895, en Murcia. Su padre era un prestigioso abogado y
empresario conservero, que saltó a la política como miembro destacado del
partido conservador, llegando
a
ocupar diversos puestos de responsabilidad: alcalde de Murcia, diputado
(varias veces), Gobernador Civil y cuatro veces Ministro.
Ya de pequeño, la Cierva hizo
gala de una desmedida afición por la mecánica y la aviación, entonces en sus
comienzos, acudiendo siempre que le era posible a las numerosas exhibiciones
públicas que en la primera década de nuestro siglo se realizaban en las
afueras de las principales ciudades españolas a cargo de valerosos pilotos,
usualmente franceses.
Este temprano interés queda
patente en las experiencias con planeadores y con modelos a escala
realizadas en los años anteriores al ingreso en 1913 en la Escuela de
Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid. Ya por aquel entonces
había construido su primer aeroplano a motor, que fue volado por el conocido
piloto francés Jean Maurais, quien llegó a usarlo profesionalmente en sus
exhibiciones públicas. Un segundo avión llegó a ser probado por los pilotos
de la Escuela de Aviación del aeródromo de Getafe, cuyos pilotos eran, en su
gran mayoría, ingenieros industriales que habían obtenido el título de
piloto en Francia. Estos diseños dieron un gran prestigio al jovencísimo la
Cierva en la comunidad aérea española, ganándole grandes simpatías y un
decidido apoyo que le sería de gran utilidad en el futuro.
Finaliza los estudios
universitarios en 1919, con el número 26 de su promoción, si bien nunca
llegaría a ejercer la
profesión.
Este año fue de una frenética actividad para el joven ingeniero. Sale
elegido Diputado por Murcia (escaño que renovaría en lo sucesivo, si bien no
asistía a las Cortes), contrae matrimonio, y resulta frustrada su
participación en un concurso público convocado por la Aviación Militar
Española para el equipamiento de la naciente arma aérea. Al final, la
decisión política se inclinó por adquirir aparatos extranjeros sobrantes de
la Primera Guerra Mundial, desinteresándose el Ministerio casi por completo
de la industria aérea española.
Por aquellos años la Cierva
gozaba ya de un gran dominio de las matemáticas aplicadas y de su papel en
la ingeniería: «la invención es sólo un producto del pensamiento lógico.
Prácticamente cualquier ingeniero con una base matemática podría ser
adiestrado como inventor». Es característica de su opinión en la materia el
que la Cierva prefiriera ser denominado «ingeniero», en vez de «inventor».
Su interés científico se dirigió
hacia la búsqueda de una forma radicalmente diferente de volar. La intención
básica era eliminar el peligro de la pérdida de velocidad que hacía de los
aeroplanos unas máquinas solo manejables por pilotos profesionales. Para
conseguir este objetivo, la Cierva decidió abandonar el aeroplano y buscar
la solución por caminos alternativos. Los conceptos de ornitóptero (máquina
voladora más pesada que el aire que consigue la fuerza sustentadora mediante
alas batientes, como los pájaros) y helicóptero (conseguir la sustentación
mediante una hélice de eje vertical) eran ya conocidos, si bien no se había
completado con éxito ningún ingenio de dichas características. El examen de
los problemas propios del ornitóptero y del helicóptero hizo a la Cierva
desistir de estos dos caminos, por considerarlos demasiado complicados,
mecánica y aerodinámicamente.
La Cierva llegó a la conclusión
de que su problema quedaría resuelto si podía conseguir un sistema de alas
que se movieran en relación a la estructura del aparato y que, además,
mantuvieran este movimiento relativo sin necesidad de aplicarles un motor.
El problema estribaba en conseguir que la resultante de las fuerzas
aerodinámicas sobre cada ala, además de producir la sustentación necesaria,
impulsara a dicha ala en su movimiento respecto de la estructura del
aparato. La Cierva optó por un rotor o conjunto de las alas dispuesto como
una hélice sustentadora de helicóptero, es decir con paso positivo (hacia
arriba), pero, a diferencia del helicóptero, ningún motor accionaba el
sistema. Las alas autogiraban. Para mantener el movimiento horizontal, el
aparato estaría dotado de un motor accionando una hélice tractora como un
aeroplano convencional. Por supuesto, el sistema de alas giratorias era
capaz de mantener la autorrotación con ángulo de ataque de 90 grados, es
decir, en descenso vertical sin motor.
El proceso mental que condujo a
los 25 años de edad a la Cierva a concebir el Autogiro es un ejemplo de
creación más que de invención. La Cierva no partió de un fenómeno observado
para, aprovechándose de él, obtener un fin práctico, sino que, procediendo a
la inversa, se propuso un fin práctico y creó un ente físico que cumplía las
premisas que él mismo había establecido.
En 1920 obtiene la primera y
fundamental patente, que sería ampliada y mejorada con nuevas patentes en
años sucesivos, e inicia los primeros ensayos en Getafe, con el primer
modelo denominado C.1, de 350 Kg de peso, y utilizando un fuselaje de un
avión antiguo de la Primera Guerra Mundial. En 1923 registra la marca
«Autogiro»: «para distinguir aparatos voladores y en especial, aeroplanos de
alas giratorias».
Una idea importante en el
desarrollo inicial del Autogiro fue la del rotor único o compensado, pues el
uso de dos
rotores
efectuado hasta el momento se había revelado como desestabilizador. Para
ello, fue necesario realizar un detallado estudio teórico para determinar
una forma de pala cuya planta, perfiles y distribución del ángulo de paso de
las distintas secciones dieran como resultado una resultante aerodinámica
centrada. Los ensayos de esta idea se vieron obstaculizados momentáneamente
por dificultades económicas del inventor (pues al no trabajar en empleo
remunerado, era su padre quien le financiaba) solucionadas en primer lugar
con la venta de su coche.
Durante 1921 y 1922 se probaron
los modelos C.2 y C.3, que se revelaron un tanto inestables en el vuelo, lo
que ocasionó numerosos fallos y accidentes de pequeña importancia. La
solución encontrada por la Cierva a estos problemas fue el utilizar palas
flexibles, mediante el uso de una articulación de batimiento. La Cierva
determinó esta solución no por ensayos experimentales, sino por un complejo
análisis matemático del problema aerodinámico referente a la sustentación
del aparato.
Los primeros ensayos del modelo
C.4 construido conforme a los nuevos principios fueron nuevamente
infructuosos. Para su definitiva resolución, la Cierva realizó una completa
serie de ensayos en el túnel de viento de circuito cerrado del aeródromo de
Cuatro Vientos (obra de Emilio Herrera), por aquel entonces el mejor de
Europa. El nuevo aparato corregido se probó exitosamente en Enero de 1924, y
alcanzó una velocidad máxima de 100 Km/h, bastante modesta, pero reveladora
de las posibilidades del Autogiro, que ya había superado las pruebas de
insensibilidad a la pérdida de velocidad (era capaz de volar correctamente a
muy bajas velocidades) y de poder tomar tierra verticalmente. En este estado
de desarrollo, el Autogiro no despegaba verticalmente sino que necesitaba de
una breve carrera, muy inferior a la de un aeroplano. Estos éxitos
despiertan el interés tanto español como extranjero en el nuevo aparato,
publicándose los primeros artículos en revistas extranjeras.
Con el paso de los años, la
Cierva iría probando sucesivos modelos de Autogiro (hasta el C.40), con
significativas variaciones: diversos fuselajes, diferentes perfiles de las
palas, aumento de la potencia del motor (hasta 420 CV), aumento del peso
(hasta mas de 2200 Kgs), distintos trenes de aterrizaje, diversas mecánicas
de mando y mecanismos de lanzamiento del rotor, etc, que mejorarían en gran
medida las prestaciones de altitud (hasta casi 6000 metros), aterrizaje
vertical, eliminación de vibraciones y ruido, máxima velocidad horizontal
(eterno punto débil del Autogiro: hasta 230 Km/h), imposibilidad de entrar
en pérdida, estabilidad inherente, distancia alcanzada en vuelos continuos
(más de 500 Kms), despegue vertical (reduciendo la carrera de despegue),
velocidad ascensional (hasta 10 m/s) y mínima velocidad horizontal. Hay que
resaltar que el Autogiro nunca llegó a exhibir la cualidad de vuelo
estacionario característica de un helicóptero.
El
excelente comportamiento del Autogiro a bajas velocidades fue confirmado por
las pruebas realizadas con un modelo a escala en el túnel de viento de
Cuatro Vientos, con la obtención de una más que satisfactoria curva polar
(representación del coeficiente de sustentación en función del coeficiente
de resistencia al avance). Sin embargo, con el tiempo, algunas conclusiones
de dichas pruebas se revelaron inadecuadas, prueba de la dificultad de la
experimentación con modelos a escala en aerodinámica, algo que entonces no
era bien comprendido.
Los ensayos durante el resto del
año 1924 se vieron dificultados por la carencia de pilotos (éstos estaban
sirviendo en la guerra de Marruecos). La exposición del Autogiro en la
Exposición Internacional de Aeronáutica de París dió lugar a los primeros
contactos con el extranjero: Ministerio del Aire británico, la empresa
inglesa Vickers de aviación, el ingeniero francés Lapère, la Aeronáutica
Militar francesa, el US Air Army Service, el empresario estadounidense de
aviación Harold F. Pitcairn y otros, que fructificaron en las primeras
licencias de fabricación en el extranjero bajo supervisión del inventor.
Los tanteos de la Cierva para
encontrar fuera de España gobiernos y fabricantes interesados en su invento,
y su decisión final de establecer en Inglaterra la base de sus futuras
actividades, han sido objeto, inevitablemente, de fuerte crítica en nuestro
país. En relación con este asunto se emitieron entonces opiniones que en sus
versiones extremas pueden resumirse en dos afirmaciones opuestas. Según la
primera, el mérito del invento no fue reconocido en España y, en
consecuencia, la Cierva no recibió en su patria la ayuda necesaria. Según la
segunda, la ayuda oficial prestada a la Cierva aquí era adecuada y el
inventor fue «desleal» al recurrir a oros países.
La primera afirmación no es
exacta, porque la Cierva contó casi en todo momento con el apoyo (modesto,
eso sí) que le brindó la Aviación Militar y el reducido grupo de personas
calificadas que comprendieron la importancia de su invento. La ayuda oficial
fue bastante adecuada para las posibilidades de nuestro país, pero lo
esencial es que en Inglaterra la Cierva encontraría hombres con dinero
dispuestos a invertir en el Autogiro. En aquel entonces, y también un tanto
ahora, las inversiones de capital español en investigación y desarrollo se
consideraban extravagantes, lo que obligó a la Cierva a establecerse
finalmente en aquel país en el que encontraba el ambiente más propicio para
desarrollar sus ideas.
En 1925 se realizan los primeros
ensayos y exhibiciones del Autogiro en Inglaterra, que resultaron
convincentes a los escépticos pilotos ingleses, sorprendidos de la facilidad
de pilotaje del aparato: «para pilotar el Autogiro, no hace falta habilidad
alguna». La aparición en escena del Autogiro había producido una natural
alarma entre los fabricantes de aeroplanos, y tuvo como consecuencia
inmediata el paralizar por un momento y posteriormente reorientar la
investigación y desarrollo de helicópteros.
Prueba del interés internacional
de la Cierva constituyen las patentes en Gran Bretaña, Francia y Estados
Unidos que a partir de este momento tuvo buen cuidado en obtener
puntualmente conforme se obtenían nuevos desarrollos y mejoras.
En
1926, y con un capital de 125.000 libras esterlinas, se constituye en
Londres la «Cierva Autogiro Company, Ltd». El esquema general consistía en
establecer una compañía para adquirir los derechos de las patentes del
Autogiro de la Cierva, y negociar la venta de licencias a gobiernos y
constructores, así como crear eventualmente compañías en otros países para
explotar bajo licencia las patentes. Para España, el inventor se reservaba
personalmente los derechos de las patentes del Autogiro. Esto le permitiría
ceder licencias gratuitamente a Aviación Militar, en agradecimiento de la
ayuda recibida.
En 1926 se vuela con éxito, con
el propio la Cierva como pasajero, el primer Autogiro biplaza. Era la
primera vez que el inventor volaba en el aparato de su invención. En este
año se inician también los contactos con el ingeniero alemán Otto Reder,
quien posteriormente se uniría a la Cierva en su interés por los desarrollos
teóricos en el Autogiro, más que en las pruebas y ensayos, así como en el
profundo estudio de la dinámica del aparato. Aún no se disponía de una base
teórica suficientemente potente que sirviera para calcular las actuaciones y
la influencia de los diversos parámetros aerodinámicos y mecánicos del
Autogiro.
Mientras tanto, crecía el
interés internacional en el Autogiro: Aeronáutica Militar italiana, la
marina norteamericana, la empresa japonesa Mitsubishi y, sobre todo, la
Unión Soviética, quien construiría y proyectaría bastantes modelos de
Autogiro, si bien sin respetar las licencias ni patentes internacionales,
aunque reconociendo en todo momento la paternidad del invento. En breve
plazo, el ingeniero francés Lapère y en los Estados Unidos la empresa
propiedad de Pitcairn emprenderían la fabricación a pequeña escala de
autogiros.
En 1927, el propio la Cierva
empieza a volar en el Autogiro, realizando a partir de entonces numerosos
ensayos en su aparato. Los ensayos habían de realizarse muy cuidadosamente,
pues una indeseable característica del Autogiro en los ensayos exhaustivos
era presentar una cierta tendencia a los accidentes leves, que ocasionaban
averías y destrucción de prototipos, así como presentar problemas de
vibraciones y excesivo ruido, que se eliminaron gradualmente rediseñando las
palas y con una adecuada elección de materiales.
En 1929, se exhibe el Autogiro
en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y se solucionan problemas de
falta de
potencia
y de mejora de enlaces entre las palas. Un viaje de la Cierva a Estados
Unidos fructifica en la creación de la «Pitcairn-Cierva Autogiro Company».
La estancia en los Estados Unidos se prolongaría por un período de tres
meses, tiempo que el inventor aprovecharía para elaborar un manual práctico
para el diseño y cálculo aerodinámico y estructural del Autogiro, con el que
pretendía acallar las críticas que el Autogiro recibía con respecto a su
relativa torpeza en el despegue, e inferioridad de sus actuaciones en vuelo
respecto del aeroplano convencional. Con esta obra la Cierva subsanó los
diversos errores que hasta el momento se habían introducido en los diseños,
ocasionados por el mal conocido efecto de escala en los ensayos con modelos
que se habían realizado en túneles de viento.
El modelo C.19 fue el primero en
ser comercializado para su venta, en Inglaterra, pero su relativa inmadurez
y alto precio ocasionaron un claro fracaso comercial. En 1930 se inició la
producción en los Estados Unidos del modelo PCA-2, con una potencia de 300
CV, que alcanzó un satisfactorio nivel de ventas, con una dinámica campaña
publicitaria al estilo estadounidense (anuncios de cine, exhibiciones
sorprendentes, travesía transcontinental, rescate de aviadores accidentados,
uso en la Antártida, despegue y aterrizaje en azoteas de edificios, viaje a
México y Cuba, aterrizaje sobre la cima de la pirámide maya de Chichen Itzá,
...). En España, la venta privada del Autogiro se redujo a un único aparato,
adquirido por un conocido marqués sevillano, quien lo exhibió numerosas
veces en Tablada, Sanlúcar la Mayor, e incluso en El Rocío.
La situación de la compañía
norteamericana era bastante boyante, realizándose ensayos de aterrizaje y
despegue en portaaviones, y obteniendo tanto Pitcairn como la Cierva un gran
prestigio profesional. Los desarrollos en los Estados Unidos alcanzaron un
gran nivel, y eran obra de un equipo norteamericano, si bien supervisados
por el propio la Cierva. El propio presidente Hoover entregó a Pitcairn y
sus colaboradores un importante trofeo «por su desarrollo y aplicación del
Autogiro y la demostración de sus posibilidades».
En todo momento se continuaba
con nuevas pruebas y desarrollos: lanzadores mecánicos, rotor triple en
voladizo (que puede considerarse como el primer rotor moderno), etc. En 1931
se creó en Alemania, bajo licencia, la «Cierva Autogiro Gmbh». La situación
política en España se agravaba por momentos, y con el advenimiento de la
República la familia de la Cierva se instaló en Francia, si bien volvieron a
España cuando la situación se normalizó.
En 1932 se desarrolló el primer
autogiro de mando directo y sin alas, pero en sus ensayos acaeció el primer
y único accidente mortal de pilotaje del Autogiro. Este nuevo aparato hacía
gala de un preciso control, sobre todo a bajas velocidades, que eran a las
que se producían la mayor parte de los accidentes leves en pilotos
inexpertos. Se había progresado igualmente en la posibilidad del despegue
vertical puro, y se había desarrollado una novedosa serie de articulaciones
con numerosos grados de libertad.
Buena
prueba de la facilidad de pilotaje del Autogiro la constituye el que el
primer alumno graduado de la Escuela de Pilotaje de Autogiros en Inglaterra
fuera una persona de 60 años, sin experiencia previa de vuelo.
Ya por esta época la Cierva se
había hecho merecedor de diversos honores y distinciones: Caballero de la
Orden Civil de Alfonso XII, Cruz de Caballero de la Legión de Honor de
Francia, Medalla de Oro de la Fed | |