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VOLAR EN ULTRALIGERO
El sueño de Ícaro despegando desde Villanueva de
Gállego.
Nunca el sueño de volar estuvo tan cerca.
Ernest y Marlis Looser aterrizan sonrientes en el
“aeropuerto” de Villanueva de Gállego. Este matrimonio suizo ha llegado a
Aragón en un ultraligero biplaza de ultima generación, sin necesidad de
trazar planes de vuelo ni pedir permisos para aterrizar: “nos ha costado
una semana llegar, pero porque hemos hecho turismo por Francia”. Viajamos
por placer, explica la mujer, Marlis, que indica que el aparato en el que
vuelan lo ha construido su marido: un avioncito “casero” que vuela casi a
200 kilómetrros hora. Ernest y Marlis representan bien la filosofía que
rodea al ultraligero. Se trata de entender bien la aviación como un
“hobby”, que conjuga términos tan dispares como presión atmosférica,
bricolage y turismo. Y tiene un coste aequible…Nunca el sueño del vuelo
estuvo tan cercano.
Los ultraligeros, aparatos autopropulsados, de
peso inferior a los 450
Kg, puede llegar a afrecer prestaciones similares
a las de las avionetas, e incluso cuentan con algunas ventajas respecto a
ellas. “Un carné para ultraligeros cuesta en torno a los 1.200 euros,
mientras que el de avionetas cuesta unos 4.800, explica el responsable de
la Federación Aragonesa de Deportes Aéreos, Javier Barros. Los modelos
pueden costar desde los 5.400 euros hasta los 54.000, pero tambien se
pueden alquilar por horas. Además, en los clubes de vuelo es frecuente que
varios socios participen en la compra de un ultraligero.
Leonardo Da Vinci hubiera alucinado con estas
facilidades para que cualquiera pueda pilotar en vuelo con motor. El genio
italiano encarna mejor que nadie al ancestral sueño del hombre para emular
a las aves y poder volar libre, pero su genial trabajo, allá por el siglo
XVI, no logró fructificarse en un vuelo.
Cien años
desde el primer vuelo.
Los pioneros que lo consiguieron fueron dos
destacados estadounidenses, los hermanos Wilbur y Orville Wright, que en
1.903 lograron la proeza de volar durante 59 segundos. Un siglo después,
en nuestros días, cualquier ciudadano mayor de 17 años, con unas diez
horas de instrucción y tras superar un control médico y un par de exámenes
de una dificultad equiparable a la del carne de conducir, puede pilotar un
pequeño “aviñon”, con autonomía para unos 400 kilómetros.
Además de ser bastante más baratos que las
avionetas, los ultraligeros tiene una ventaja de que esquivan la
burocracia que rodea a los grandes aeropuertos, “los planes de vuelo, el
control continuo de la torre, los permisos…todo eso se evita son el
ultraligero”, indica Barros. Sin embargo, surge una pregunta: el vuelo es
más libre, pero…¿es seguro?.
La imagen más extendida de estos pequeños
“aviones”, es la de aparatos endebles, con motor poco potente y escasa
autonomía en vuelo. Algunos accidentes han contribuido además a alimentar
esa mala prensa. Sin embargo , probarlos en las condiciones optimas
significa desmontar estos tópicos. “El mayor riesgo de accidentes está
antes, al acudir en el coche hasta los hangares” asegura Gabriel Martínez,
socio del Club de Vuelo de Villanueva de Gállego, aunque realiza una
matización: “Son fáciles de pilotar pero, como todo, requiere un proceso
de aprendizaje y observar una série de medidas de seguridad”, Existen tres
reglas básicas que recoge la legislación española: no se pueden
comercializar los vuelos, con la excepción de los de instrucción; no se
puede sobrevolar poblaciones y hay que volar e condiciones meteorologicas
favorables. Además el piloto debe una série de medidas previas al vuelo.
Antes de volar, Martínez revisa el estado del ultraligero. En este caso
se trata de un coyote de tres ejes, el ultraligero empleado en la
escuela de vuelo del Club. Existen varios tipos de ultraligeros; este
tiene la apariencia de una avioneta, con las alas estáticas y la
cabina protegida del aire. La revisión previa consiste en confirmar que
el tanque de combustible esta lleno, asegurarse de que las alas no
presenten imperfecciones, supervisar el motor, las ruedas, la radio….”Es
solo una revisión rutinaria, pero los motores se deben mirar más afondo
cuando han pasado determinadas horas de vuelo. Se hace según el modelo.
En estos casos cada 20 horas, en otros cada 50 horas, e incluso cada
100” ,dice.
Una vez que ha comprobado que el aparato está
listo para el vuelo, Gabriel se sube a él, arranca los motores y lo echa a
andar, para situarlos en la posición idónea para el despegue. El ruido que
emite es similar al de un par de motocicletas.
Para el espectador inexperto, la estructura del
ultraligero se antoja quizá demasiado pesada para esa dudosa potencia. Sin
embargo, en tan solo site segundoa, el avioncito alcanza la velocidad
necesaria –unos 60 kilómetros/hora- y echa a volar, cada vez más alto. Sin
problemas. “Volar es fácil, pero que cuidar los destalles” insiste
Gabriel.
Tres grandes tipos de ultraligeros.
El más antiguo es el pendular o “trike”, grosso
mofo, se trata de un ala delta con motor. El segundo tipo consiste en el
ultraligero de tres ejes, posee la apariencia de una avioneta, y es el más
comprado en la actualidad. El tercer tipo es el autogiro, que cuenta con
palas rotatorias a modo de hélices, es como un pequeño helicóptero
(Guillermo Mestre)
Vuelos
para almorzar.
Éste es
sólo un despegue más. Villanueva no figura entre los aeropuertos
nacionales, pero en su suelo aterrizan a díario decenas de ultraligeros.
Es un “aeropuerto” funcional. “Tenemos 21 hangares, que suman más de
30.000 metros cuadrados y en ellos hay mas de 50 ultraligeros. La pista es
de tierra compeactada, y tiene unas dimensiones de 900 metros de longitud
por 30 de anchura. Las instalaciones se completan con un taller y un
pequeño edificio que hace de sede del club”, explica Gabriel.
Los ultraligeros no cuentan con una gran legislación, “aunque cada vez
hay más”, apunta Barros. Sin embargo, entre los clubes existen reglas no
escritas: se avida por radio cuando hay un
ultraligero por la zona y, sobre todo hay camaradería entre los pilotos.
Incluso surgen planes…
Después de la visita de los Suizos, aparece
Fernando Puebla, un piloto tudelano socio del club. Y hace una proposición
curiosa. “¿volamos hasta Tudela, almorzamos un par de huevos y volvemos?,
sugiere.
En el siglo XXI, el sueño de volar ya es una
realidad. (Pablo Almarcegui)
Aficionados en Aragón
En Aragón existen unas 200 personas con licencia
para volar con ultraligeros. El club más importante es el de Villanueva
de Gállego (http://ulmvillanueva.webcindario.com)
que .cuenta con 65 socios, pero también hay otras opciones, como los
clubes de Castejón de 50S (Huesca) o de Torremocha de Ji!oca (Teruel).
El club de Villanueva cuenta con una escuela de vuelo. Se calcula que
con unas 20 clases (de media hora cada una) sé está ya preparado para
aprobar el examen práctico. El proceso de instrucción suele durar unos
seis meses debido a que los ultraligeros sólo pueden volar con condiciones
meteorológicas muy favorables (en Zaragoza, el cierzo impide muchós días
poder salir a volar).
Procedencia
Casi todos los ultraligeros de últ.ima
generación proceden de Alemania. En el país germano, los ultraligeros
están muy popularizados, al igual que en Francia. El precio de estos
aparatos es muy variado (pueden costar desde los 5.400 euros hasta los
54.000). Hay muchos aficionados que optaron por comprarlos por piezas y
montarlos ellos mismos, lo que abaratan mucho los costes. Asimismo,
también hay quien se fabrica, desde cero, su propio ultraligero -que
deberá ser siempre homologados.
Actividades .
Al margen de las actividades que organiza cada
club, en Aragón se realizan muchas jornadas para ultraligeros. Entre
ellas, una concentración anual en Bárbastro, una Vuelta a Aragón y la
Vuelta Ibérica, que casi todos los años pasa por nuestra Comunidad. Estas
.pruebas carecen de carácter competitivo. |