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Prueba de Vuelo CT 2K. Diseño alemán. Revista Aviación Deportiva.

Tengamos en cuenta que se trata de un avión de prestaciones altas y con un crucero elevado, lo que unido a las amplias superficies efectivas de sus zonas de mando, exige múltiples dispositivos de compensación aerodinámica para facilitar su gobierno.

 Descripción y detalles constructivos 

Se trata de un biplaza lado a lado de ala alta cantilever , cola en cruz y tren triciclo con rueda delantera orientable. Enteramente construído en fibra de carbono/kevlar (excepto el tren, que es de alumínio), su aspecto exterior resulta redondeado, por lo que oculta sus generosas dimensiones , especialmente lo amplio y largo de su cabina.

 Las alas están construídas sin contrafuertes en sandwich de fibra de carbono/kevlar. De planta rectangular, sus bordes terminan en un perfil cóncavo, parecido al borde Hoerner pero curvado hacia abajo, que permite incrementar la envergadura efectiva del ala sin que aumente el valor geométrico de la misma de forma significativa, además de mejorar

la estabilidad en el eje vertical. Semiencastrados en dichos wingtips se encuentran los estrobos.

 El CT es uno de los diseños alemanes más laureados tanto en Alemania como, sobre todo, en Estados Unidos, con más de 200 unidades vendidas en estos años. Las razones de este éxito están en su mismo diseño, que como veremos cuenta con importantes avances y métodos de compensación para que su comando sea agradable, preciso y seguro.

 En el borde de salida, sendos y generosos flaps y alerones. Estos últimos son del tipo ranurado y están actuados mediante barras articuladas y diseñados con compensación de Frise, en los que el eje de la charnela está desplazado para compensar la guiñada adversa del alerón. Los flaps poseen cinco posiciones básicas que vienen indicadas en el panel mediante diodos: -12, 0,15,30 y 40 grados, aunque son posibles todas las posiciones intermedias. En su posición negativa y de forma automática, los alerones se alinean con la posición de los flaps para permitir un flujo de aire limpio sobre el extradós. En su posición positiva (desde 0 hasta 40 grados) los flaps actúan de forma separada de los alerones.

 Como ya comentamos arriba, la cola está dispuesta en cruz. El timón de dirección muestra una acusada cornadura sobre la parte fija de la deriva para facilitar que el piloto pueda desplazar la superficie móvil del mismo. Respecto al timón de profundidad, es enteramente móvil y está accionado mediante cables teleflex. Cuenta con trim de profundidad que se actúa mediante cables a través  de una palanca en la columna central de la consola. Todos los CT vienen pre-equipados con paracaídas balístico (Alpha en España), al que se accede por la portezuela del portaequipajes (que admite un máximo de 25 kg de carga). Debemos destacar que todos los puntos críticos que pueden y deben estar sujetos a revisión en las inspecciones prevuelo están a la vista y son fácilmente accesibles mediante oportunas y estratégicamente colocadas ventanas en los distintos puntos del fuselaje en donde se  encuentran. Así, por ejemplo las rótulas y engranajes de mandos de flaps y alerones (en la parte superior de la cabina) y de timones (a través del portaequipajes).También sobre el techo de la cabina, los bulones que calzan las semialas al larguero principal y que permiten desmontar los planos para su transporte en escasos diez minutos.

 De la misma forma se puede montar y desmontar el timón de profundidad.La motorización para el mercado español consiste en el Rotax 912ULS, de cuatro tiempos, cuatro cilindros , ciclo Otto- Boxer y 100 c.v. a 5.800 rpm (95 c.v. a 5.500 vueltas a régimen contínuo en vuelo), con calefacción de carburador y en cabina. La hélice con la que actualmente está certificado es una bipala Neuform ajustable en tierra, pero actualmente se está en proceso de extender la certificación a una tripala Kaspar de paso variable en vuelo.

 El sistema de combustible es por gravedad desde sendos tanques de 65 litros situados en los planos y con sistema de retorno. Aunque los primeros CT importados equipaban válvula de tres posiciones, actualmente todos montan un solo actuador de combustible por palanca en el que sólo es posible el corte de suministro con el motor apagado.Los indicadores de combustible disponible se encuentran en la parte superior de la cabina, en ambos lados, consistiendo en los conocidos tubos transparentes pero los instrumentos de motor están agrupados en un flydat, curiosa mezcla de tecnología digital y "a ojímetro". No equipa bomba auxiliar de combustible.

 Como también ya sabemos, el tren es triciclo con rueda de morro orientable mediante los pedales. Construído en alumínio y  perfectamente carenado, se remata con frenos hidráulicos realmente efectivos.

 En cabina

 El acceso a cabina tiene también su procedimiento: primero nos sentamos y luego levantamos los pies hasta dejarlos reposar a ambos lados de la palanca de mando.

 Los asientos son cómodos y se ajustan anclados sobre rieles y pasador, con lo que es muy sencillo encontrar una posición cómoda. Las dimensiones de la cabina son sorprendentes y sólo en el Texan TopClass he encontrado una cabina tan espaciosa y, sobre todo, larga.

 Los acabados son realmente muy adecuados, al nivel de lo esperado para un avión en el que el diseño se ha cuidado tanto. La disposición es, como decía, cómoda pese a que las piernas casi están en posición horizontal. Quizá en esta unidad probada sólo se eche de menos un apoyo de goma para que los talones no resbalen sobre el suelo de fibra al actuar los pedales, pero si este es el único pero, imagináos el nivel de equipamiento y acabados de la cabina. Respecto a la anchura, ni Antonio Ruata ni yo mismo somos pequeños y el espacio entre nuestros hombros es más que suficiente. A este respecto, un sobresaliente.

 Una vez anclados los cinturones de cuatro puntos, conectamos el máster (que es un pequeño relé en la columna del panel), aseguramos el freno de párking y accionamos el contacto. Esperamos un poco hasta que el aceite tome la temperatura correcta y carreteamos hasta la cabecera en uso descubriendo que el rodaje es sencillo y la rueda delantera permite girar con total libertad. Una vez en cabecera, efectuamos prueba de magnetos y chequeo de parámetros donde comprobamos  los frenos. hidráulicos son realmente muy efectivos y detienen el avión absolutamente, aproando pero detenido.

 Con todo verde, calamos un punto de flaps positivos, notificamos y damos gases.

 El CT quiere volar a 60 km/h y le dejamos que suba; han bastado 100-120 metros para estar en el aire y ascendemos a unos buenos 6 metros/segundo a 4.430 rpm y 110 km/h. Sin embargo, hemos de reconocer que forzamos un poco el despegue, su velocidad cómoda debe andar en los 70-75 km/h y no creo que consuma más de 130-140 metros de pista antes de rotar.

 Limpiamos flaps y sin tocar la palanca de gases aceleramos a 160 km/h. Volvemos a calar flaps, ahora negativos, y nos aceleramos a 230 km/h indicados. En todo este proceso de limpieza y calado, nos hemos dado cuenta de que el mando de flaps positivos es bastante rápido, pero no así el negativo, en el que  hay un poco de dilación. Me imagino que es el tiempo necesario para que los alerones se alineen con los flaps.

 Lo cierto es que no es importante, sólo una cuestión de la que hay que ser consciente e intentar mantener el avión tan nivelado como sea posible en esta fase. Una vez en régimen de crucero más que cómodo (230 km/h) el avión anda alegre y muy estable de modo que efectuamos un giro de 360 sobre el ala derecha  primero y luego sobre la izquierda comprobando que no tiene tendencia a hundirse en absoluto, aguanta bien y el vario se mantiene a 0 a poco que compensemos la actitud y el pié. Ahora podemos comprobar la visibilidad en giro, que he de reconocer que no es la más brillante, pero sí suficiente.

 Otra vez en vuelo recto y nivelado a 1.500 pies, soltamos mandos para comprobar la estabilidad, trimamos (el mando es bastante efectivo) hasta conseguir la actitud correcta (un poco abajo el morro) y nos mantenemos sin tendencia alguna excepto corregir el par. Y eso que el día no era de los más tranquilos meteorológicamente hablando, como se puede apreciar en las fotografías (de hecho cuando bajamos del avión comenzó a llover).

 Ahora que ya sabemos lo que hace en vuelo estabilizado, vamos a desestabilizarlo nosotros y probamos las pérdidas.

 Con flaps negativos, la encontramos a 90 km/h si es que se le puede llamar pérdida. Como vamos a comprobar a continuación, acepto con la configuración de 15 grados, el resto de posiciones de flaps provocan parachutado, pero no hundimiento del morro .

 Con cero flaps, la pérdida está en 75 km/h y con 40 grados en 62 km/h. Pero como decíamos, con 15 grados de flap y motor al ralentí la pérdida se produce a 65 km/h y tiende a meter el plano izquierdo; aún así, hay mando de alabeo todo el tiempo y la corrección con el pié es inmediatamente obedecida para mantener los planos horizontales de nuevo en unos 100-150 pies. Damos gases para ascender de nuevo a 9 m/s para probar el planeo. Con un coeficiente 12:1, el CT es flotón, casi más que el P-92 lo que nos va a exigir una buena planificación del aterrizaje con la suficiente antelación.

 Esto no significa que el CT no pueda entrar en campos cortos ni que sea un avión difícil de aterrizar, sino solamente que debemos ser conscientes de la velocidad con la que entramos en circuito y la que debemos llevar en final, pues si se siguen los procedimientos del manual operativo, yo diría que incluso es un avión fácil.

 En tramo de viento en cola reducimos poco a poco la velocidad hasta 100 km/h y calamos 30 grados de flaps al entrar a base. En larga final ya tenemos la velocidad

 correcta para nuestra senda (90 km/h) y la configuración adecuada, de modo que el CT baja suavemente, tocando a 80 km/h y deteniéndonos en apenas 100 metros.

 Conclusión

 El CT2K es realmente una seria opción a considerar si nos gustan los ala alta. Su  crucero y rango de velocidades, así como su espaciosa cabina y amplio maletero, nos permitirá disfrutar tanto en viajes largos como en vuelos cortos. Se trata de un avión muy bien diseñado y construído en el que los mandos se comportan suaves y precisos (sin llegar al cortísimo recorrido del Fascinacion, por ejemplo) y en el que la sensación general que transmite es de que quien lo construyó sabía lo que hacía y porqué lo hacía, consiguiendo un resultado sobresaliente en todos los parámetros evaluados.

Texto  Jorge Penalba

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